La monstruosa resaca que produce la brutal ingesta de ron en los bares de Caracas deja como consecuencia espacios como éste. Las autoridades deberían tomar medidas urgentes para estos casos ¡Ja! Está claro que este blog puede quedar abandonado muy pronto, porque no hay ratón que dure cien años.
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6.3.09
Déjà vu
No eran muchas la cosas que podía recordar en estos años, Él, como otros tantos, carecía de la más primitiva posibilidad, no podía hacer memoria y la habilidad de nacimiento se convirtió en un bien ajeno que se le hizo esquivo, cada vez más, con el paso del tiempo, pocas cosas podía guardar, sus recuerdos se limitaban a un montón de fotos colgadas en alguna parte, instantes que deseaba recordar pero que ni a la fuerza lograba traer nuevamente. Es que acaso no tienes idea de lo que hablo. Pues, no, no recuerdo, pensaba todas la veces, tal vez por eso disfrutaba escuchar una y otra vez los cuentos de siempre, las historias de una playa y la lluvia, el olor de la noche a su lado, de las maravillas al otro lado de la mesa, y así comenzaban los tormentos, todos los posibles, los que tenían que ver con el latente riesgo de olvidar de buenas a primeras lo que para cualquiera podría ser algo ínfimo, pero cuando no se puede evocar tampoco se puede vivir, o se vive a medias, hasta donde llegan los recuerdos, ahí mismo, cerca, y la vida se va convirtiendo en una cadena de especulaciones, en la negación de la certeza, las cosas pasan como las imaginabas y no como decían los demás, el mundo impreciso de sus fantasías, de Él, de su mundo, se convertía de a poco en su realidad, incomprensible para todos, pero viva en la esperanza de aferrar cada episodio que, por conveniente que pareciera, se iba amoldando a sus necesidades, entonces, el frío dejaba de ser para convertirse en dicha y los detalles más pequeños en entes impalpables, no habían puntos, nada que pudiera detener la marcha que ahora era letra viva, y una noche ella preguntó si recordaba y Él no mintió, sí, sí recuerdo, y rápidamente lo anotó como pudo, sorteando, una vez más, la incómoda interrogante que ahora, al leerla, podría recordar para siempre.
20.6.07
¿Dónde estabas el 29-02-00?

Nina, en un texto reciente, recordaba varios aspectos de su vida en el año 2000 cuando Freddy Bernal llegó a la alcaldía de Caracas. Eso trajo a mi cabeza una duda que me aquejaba siendo niño. Cuando veía las películas o series policíacas norteamericanas, siempre entraba un detective, de malos modales, a preguntar al sospechoso qué estaba haciendo en determinada fecha. Era algo así:
-¿Señor, Smith, dónde estaba la noche del 7 de agosto de 1986?
A lo que el sospechoso respondía sin titubear:
- Ese día fui a cenar en Rigby´s con unos muchachos del trabajo. Estaba con nosotros Jimmy Wallace que siempre habla de los Dodgers. Tenía hambre y pedí un steak con french frites y bebí ginger ale, inspector Callaway. Todo estaba muy bueno..
Ante aquel destello de buena memoria, el señor Smith no podía ser culpable. Y si lo era, no valía la pena tener tras las rejas a un tipo con tan virtuoso don. Era mejor ponerlo a trabajar para alguna agencia del Departamento de Estado. Su coartada era fabulosa; la precisión de sus datos era brutal y nada más intentando corroborar aquella declaración daba tiempo suficiente para escapar a alguna isla del Pacífico. Ante la pregunta de los Callaway siempre los Smith lograban dar datos precisos de la noche del crimen. Y eso me sorprendía mucho.
De niño siempre pensé que si Callaway llegaba en su disfraz de distinguido Gutierrez a preguntarme algo, me las vería muy mal. Estaba destinado a ocupar algún espacio en la celda tal del pabellón cual en el Retén de Catia, cosa que no me animaba mucho después de ver varios episodios de “Alerta”.
Lo cierto es que gracias a Nina mis temores despertaron una vez más y, a modo de práctica, intenté resolver mi paradero la noche del 29 de febrero del año 2000. Escogí esa por ser el primer día bisiesto del milenio. Cronometré mi tiempo de respuesta. Después de 50 minutos sólo recordé:
Para esa fecha estaba entrando a la universidad. Estudiaba psicología, pero a esa altura del año académico ya sabía que iba a dejar la carrera. Eso quiere decir que definitivamente esa noche no estaba estudiando ninguna escuela filosófica. Era martes, por lo tanto dudo que en esa época, con 17 años y poca plata en el bolsillo, estuviera tomándome algo en algún local. No tenía novia y el carro no lo podía sacar de noche. Estoy seguro de no conocer a nadie que cumpla años ese día, así que no estaba celebrando nada. Además, en aquella fecha el Real Madrid perdía en casa contra el Bayer de Munich y seguro no andaba de muy buen humor para salir. Tal vez estaba en casa esa noche viendo televisión; puedo asegurar que no sintonizaba ninguna novela. Callaway, vestido de Gutiérrez, dudaría de mi declaración. Cualquiera lo haría. Gutiérrez/Callaway es muy astuto y yo no tengo la chispa de Smith. Tal vez tú sí ¿Recuerdas qué hacías la noche del 29 de febrero de 2000?
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Latitud 10° 30' N, Longitud 66° 50'W
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