
Y regresa la sección menos polémica del año, empujada por vientos de ventilador promedio. Esta vez, más comercial que nunca.
Amy Winehouse
Confieso que llegué a esta británica gracias a los chismes de su vida personal. Que si es anoréxica, bulímica, alcohólica, drogadicta y violenta. Todo un sol, pensé. Luego la vi en fotos, con tatuajes en los brazos y el pecho, diva impresentable, usando un piercing que asemeja el lunar de la Crawford y me gustó. Me puse a leer un poco más y encontré que había sido diagnosticada como maniaco depresiva ¡Gran vaina! Ella no agradece los premios que recibe y es abucheada por eso, para luego ser ovacionada de pie cuando regresa a la tarima a hacer lo suyo: cantar; un poco de jazz, algo de blues. Su música, que es ya mundialmente famosa, va de cara a los maltrechos y variopintos Grammys con un montón de nominaciones.
Por primera vez la escuché cantando Rehab [+ video], primer sencillo de su segundo disco, Back to black. En este track se negaba rotundamente a asistir a rehabilitación. “No quiero beber otra vez / Sólo necesito un amigo / No voy a gastar 10 semanas/ para que todos piensen que estoy mejorando”. No sé si creerle. Ahora que ser acabatrapos está de moda en el star system, me parece sospechoso, pero de todas formas disfruto de su voz.
Lo que a continuación comparto con ustedes, por cortesía de youtube, hijo putativo del dios google, es Tears Dry on Their Own
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Latitud 10° 30' N, Longitud 66° 50'W
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