20.6.06

Crónicas de un mochilero (X)

Detrás de la pared de vidrio
La escena no comienza en el séptimo piso del Hospital de Vall d'Hebron en Barcelona. Pero era en ese lugar donde estaba Jorge —el hermano mayor de El Tuyío— acostado en una cama reclinable, con todo el brazo derecho arropado por un grueso vendaje. De donde estábamos parados se veía a Jorge —a través de un grueso ventanal de vidrio— en primer plano. Al fondo se detallaba la silueta de un hombre mayor con todo el cuerpo lleno de vendas. Parecía momificado.

Cinco horas antes estábamos todos en el apartamento. Queríamos hacer algo en grupo, aprovechando que todos tenían el día libre, y gustó la idea de ir a un centro comercial a jugar bowling. El Tuyío, Cori y yo andábamos de vacaciones, pero el resto estaba ocupado con sus trabajos, así que teníamos que aprovechar ese día para salir en grupo. Todos estuvimos listos en el acto. Jorge pondría la nota diferente. Se quedaría en casa durmiendo. Estaba cansado. Al regreso nos tomaríamos unas cervezas jugando dominó, cosa que molestaba mucho a nuestros ancianos vecinos. Odiaban el ruido que hacían las piedras cuando chocaban contra la mesa. Pobres vecinos; tal vez no sabían que dominó sin ruido no es dominó.

La sala de bolos quedaba realmente lejos de la casa, pero casi no se notó la distancia. Cuando se está echando vaina con los amigos el tiempo acelera sus pulsaciones ¡Cómo echamos broma ese día en el metro! Parecíamos mamadores de gallo profesionales. Estábamos privados de risa. Hacíamos bromas entre nosotros y con nuestros compañeros de vagón. En un momento ellos comenzaron a reír también. Llegamos a la estación de destino. Cuando salimos a la superficie, todavía nos esperaban varias cuadras a pie hasta el centro comercial.

Mientras marchábamos desordenadamente, después de caminar largo trecho, el celular de El Tuyío empezó a sonar. Nosotros seguíamos jodiendo.

—¡Mierda, ya voy para allá!— gritó El Tuyío a su interlocutor por el celular. Su voz había pasado de ser alegre, para degradarse a un tono triste. Casi parecía llorar. Todo pasó en un segundo. Inmediatamente se dio media vuelta y salió corriendo en dirección a la estación de Metro.

Nadie preguntó nada y todos pegamos la carrera detrás de él. Yo no sabía por qué corría. Sólo pensaba que debía correr con fuerza. Sin detenerme. Todos lo sabíamos. El Tuyío corría muy rápido. Estaba desesperado. Corrió como nunca lo había visto correr en todos los años que llevo conociéndolo. Tal vez nunca más lo haga así. Llegó a la estación y justo pudo entrar en el tren antes de que las puertas se cerraran. Nosotros no lo logramos.

El regreso se hizo eterno. Esta vez nadie hablaba. No sabíamos qué había pasado. No podía ser algo bueno. El Master dijo, muy preocupado, que algo le había pasado a su hermano Jorge. Todos estábamos muy nerviosos. Cuando llegamos al edificio, nuestros ancianos vecinos nos informaron que una ambulancia se había llevado a Jorge. Ya El Tuyío había pasado por ahí. Nuestra tensión creció aun más. Fuimos de prisa al hospital.

Nos enteramos que en el séptimo piso del Hospital Universitario de Vall d'Hebron está la sala de quemados. Jorge tendría que estar ahí por varios días. Se quemó el brazo derecho y la mano de la forma más tonta. Estaba friendo unas papas. Pasó por el quirófano, porque tuvieron que hacerle un injerto de piel. Cuando llegamos al pasillo donde estaba el ventanal que nos separaba de la habitación ya El Tuyío estaba sentado a su lado. Vestía una bata de hospital, con su respectivo gorro y tapabocas. Los pacientes quemados deben ser tratados con mucho cuidado para evitar alguna infección.

Al principio nos comunicamos con señas a través del vidrio. Una enfermera se apiadó de nosotros y nos señaló un intercomunicador que estaba a un lado.
Jorge se percató y desde la habitación apretó el botón y dijo:

— ¡Aquí huele a parrilla!

Ese día parecíamos mamadores de gallo profesionales.

Nota del autor: Pido disculpas por no publicar las crónicas el día domingo.
Como dicen todos los que se excusan y no quieren dar explicaciones:
"fue por motivos de causa mayor".
Intentaré ponerme al día esta semana.
Les debo las recomendaciones y el Jurungando mi iTunes
que debería aparecer publicado hoy.


Ubicación al escribir esta entrada:
Latitud 10° 30' N, Longitud 66° 50' W
Contacto: elchamodel114

5 comentarios:

hijo dijo...

Nota del lector: ¿"debería"? no joda. con razón el país no echa pa'lante

Anónimo dijo...

Tu falta de atención al blog hace que sus lectores pierdan el interes ya acumulado.
Escribe a tiempo.

Anónimo dijo...

Pierdes un nuevo Lector!.
Tu irresponsabilidad se paga caro!.
Basura!

Anónimo dijo...

Soy un fiel fanatico de tus notas, y esta semana me quedastes mal.

Solo espero que tu excusa valga de algo y sea justa.

I miss you.-

elchamodel114 dijo...

Amigos anónimos:
Gracias!
Saludos!