22.3.07

La patética levedad del ser o no ser

He ahí el dilema. Ser patético no es más que una forma de no ser. Estar sin existir. Una cosa fantasmagórica, tal vez. Caminar sin hacer ruido y ver desde afuera sin ser visto, ni siquiera como un ánima en pena, ya que velones no habrán. Es un limbo, puedo decir, que no tiene colores, porque lo monocromático es in y tú, ser patético y desvalido, eres cualquier cosa opuesta a lo chic en un mundo superficial. Tal vez emanes intensidad, pero te ahogas en ella, porque nadie la percibe y tú no la comprendes. Es así. Patético cuando al fin encajas en el disfraz que todos deben llevar, porque así son las cosas y así lo dice vogue. Unos centímetros cúbicos de más te hacen menos terrible la existencia o por el contrario te encajan en rebaño del señor dior ¡Qué más! No todo es el outfit y crees saberlo y por eso lees, cuando en verdad ni comprendes, los consejos de cohelo y buscas desesperadamente el queso que alguien robo, no entiendes nada, pero qué demonios importa si afuera está todo lleno de muertos de hambre que miras en picado. Ellos que no son más que seres que te dan grima; te recuerdan a ti en la miseria del no ser y les das algo de dinero, muy rápido, para que desaparezcan; no soportas verlos ahí como un espejo reflejándote en vivo y directo, maldita vida, qué has hecho para merecer esto. Tu respuesta es tan patética como tú y echas guante de la suerte, ¡oh dolor!, que terrible es todo y, para más, ahora debes tener ideología por que de eso se habla en el club; no sabes muy bien lo que significa aquello pero seguramente es algo dañino como los carbohidratos de noche o un disco mal quemado de esos que compras a escondidas. Seguramente alguien te vio, piensas que siempre hay alguien viéndote, para eso estás acá, o por lo menos crees que es tu función y se lo comentas muy bajito al cura todos los domingos mientras exprimes tus vestiduras; te compadeces de él por tener que escuchar tantas estupideces y él hace lo propio contigo, está harto de tus masturbaciones y tus groserías insípidas, quiere algo más de acción, pero te niegas porque en el fondo le tienes tan poca fe como a ti mismo. Y así continuas tu paso, sonriendo diligentemente cuando te provoca estrangular, sonrojándote ante preguntas inocentes como si nadie supiera de tus perversiones íntimas. Y después me juzgas y crees estar reflejado en estas líneas —eso quisieras— que, en realidad, son una simpleza tan patética como la levedad del ser o no ser. He ahí el dilema.

5 comentarios:

hijo dijo...

más nunca te cuento nada. además masturbarse es natural, guevón

Nina dijo...

Excelente!

Muvimeiquer dijo...

Muerte a Cohelo!!! Es lo peor que le ha pasado al mundo después de Leonardo Padrón!!! ( o más bien se hacen la competencia)

Anónimo dijo...

pana... deja las drogas!

elchamodel114 dijo...

Anónimo:
No es fácil.