28.5.06

Crónicas de un mochilero (VII)


Rambla pa'qui Rambla pa'lla

El verano en Barcelona, además de ser muy caluroso, tiene la particularidad de brindarle a los visitantes —y, cómo no, a los lugareños— una invitación constante a salir de noche. Es que la impresión que se puede tener de una ciudad que tiene dos bares por cada cuadra no puede ser otra. Hay que beber.

A mi, como no me gusta la cosa, me pareció grandioso. El ambiente de fiesta se respira en las calles. Caminando por la Barceloneta o por el Barrio Gótico uno se puede topar con mucha gente venida de distintos lugares del planeta que, además de ir a Parc Guell o subir a Montijuic, va a disfrutar de los placeres que ofrece la noche catalana. Una cerveza para comenzar.

Además de contar con un montón de locales para todos los gustos, la cosa se hace más fácil porque el metro cierra entrada la medianoche y abre a las cinco de la mañana cuando termina la juerga. Así que desplazarse no es gran problema. Por eso no es difícil toparse con un montón de jóvenes —que son minoría en la sociedad española— acostados en las puertas del metro esperando a que este servicio inicie las actividades. Para más, en La Rambla, esa calle enorme, se encuentran muchos locales nocturnos. Uno se puede ir de marcha. Puede visitar varios locales caminando de un sitio a otro. En la misma zona. En la misma calle. El ron me lo sirve con poca Coca Cola, por favor.

Por si fuera poco, es en verano cuando se celebran las fiestas de Gracia. Las calles se abarrotan de gente bebiendo calimocho o cualquier otra bebida espirituosa —hay quienes aderezan la velada con un poco de hachís suministrado por cualquiera de los muchos vendedores que abundan por esos sitios—. En cada plaza hay una actividad diferente, con música en vivo y cada vecino se esmera porque su sector sea el que está mejor decorado y cuenta con mayores atracciones para los abundantes visitantes. Esa fiesta dura una semana. Toda una semana. ¡El chupito de tequila lo brindo yo!

De las mujeres sólo puedo decir que abundan. Las catalanas son muy lindas, pero hay para escoger. Te puedes topar con africanas, latinas, de todas parte de Europa y asiáticas. Es un desfile que no termina nunca. Se les puede ver solas o en grupos. Ebrias o drogadas. Bailando o haciendo el intento. Eso sí, siempre desinhibidas. No hay espacio para la doble moral entre tanta gente. ¡Pásame la botella!

No sé si fue por todo eso que mi estadía en Barcelona se alargó una semana más de lo estipulado en los planes originales, pero es seguro que no me arrepiento. Todavía me veo —con esa cara de estropeado— a las puertas del metro cantando: “Rambla pa'qui, rambla pa'lla. Esa es la Rumba de Barcelona”

Recomendaciones de hoy:
El blog: schhh - El sitio: Barcelona de noche - La peli (se estrena en noviembre): Babel, dirigida por Alejandro González Iñárritu - El trago: Frozen Barcelona - La Ñapa: Hasta en basquet

Ubicación al escribir esta entrada:
Latitud 10° 30' N, Longitud 66° 50' W
Contacto: elchamodel114

5 comentarios:

LuisCarlos dijo...

Por eso Barcelona, más que una ciudad, es un sentimiento.
Ni te cuento de la locura con los latinos: "el acentito, guapo, el acentito".
Por eso la rumba en barcelona es camaleónica, dionisíaca, un tot.
Como decía aldemaro romero: "Hablaré catalán, porque quiero decir en tu idioma un millón de palabras hermosas"

Pablo S.- dijo...

Di la verdad cómo es. Te echaste una "pea" tan brutal que no recuerdas absolutamente nada y por eso te limitas a describir la ciudad como si fueras una agencia de turismo.

elchamodel114 dijo...

El problema es que no fue una "pea", fueron varias. Muchas.

Anónimo dijo...

Ya te lo había dicho, pero en pro del buen funcionamiento del blog, dejo mi post y digo que esa vaina de introducir el progresivo deterioro de tu funciones a través de las bebidas al final de cada párrafo, te quedó maestrachi.

Rebeca dijo...

Barcelona es una ciudad extraña... porque a pesar de su característico tono distante, particular de los europeos, la cantidad de extranjeros -entre otras cosas- que ahi viven, le da un toque caliente a la cosa... y permite que esta ciudad tenga son y energias que llenan... sea con bebidas espirituosas o con el sol veraniego; con una tarde en un parque o un paseito por el oloroso metro!! ja. Tomar sol topless- sin mirones- y caminar hasta el amanecer, con paz y tranquilidad, son cosas sencillas que pueden hacer feliz a cualquiera... Puntos positivos.. Ah y algo que me llamo la atención de Barca fueron aquellos particulares hombres que me perseguian con su canto: cola, fanta, cerveza, samosa... Gracias a ellos no logre estar ni un solo segundo sobria y hambre no pase... Esa es la Rumba de Barcelona!!!